1 Reyes 22:1-53 NVI
[1] Durante tres años no hubo guerra entre Aram e Israel. [2] Pero en el tercer año Josafat, rey de Judá, fue a ver al rey de Israel, [3] el cual dijo a sus funcionarios: «¿No saben que Ramot de Galaad nos pertenece? ¡Y no hemos hecho nada para obligar al rey de Aram a que nos la devuelva!». [4] Así que le preguntó a Josafat: ―¿Irías conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? Josafat le respondió al rey de Israel: ―Estoy a tu disposición, lo mismo que mi pueblo y mis caballos. [5] Pero Josafat también le dijo al rey de Israel: ―Antes que nada, consultemos al SEÑOR. [6] Así que el rey de Israel reunió a los profetas, que eran unos cuatrocientos, y les preguntó: ―¿Debo ir a la guerra contra Ramot de Galaad o no? ―Vaya usted —contestaron ellos—, porque el Señor la entregará en manos de Su Majestad. [7] Pero Josafat inquirió: ―¿No hay aquí un profeta del SEÑOR a quien podamos consultar? [8] El rey de Israel le respondió: ―Todavía hay alguien por medio de quien podemos consultar al SEÑOR, pero me cae muy mal porque nunca me profetiza nada bueno; solo me anuncia desastres. Se trata de Micaías, hijo de Imlá. ―No digas eso —respondió Josafat. [9] Entonces el rey de Israel llamó a uno de sus funcionarios y le ordenó: ―¡Traigan de inmediato a Micaías, hijo de Imlá! [10] El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, vestidos con sus trajes reales y sentados en sus respectivos tronos, estaban en la plaza a la entrada de Samaria con todos los que profetizaban en su presencia. [11] Sedequías, hijo de Quenaná, que se había hecho unos cuernos de hierro, anunció: «Así dice el SEÑOR: “Con estos cuernos atacará a los arameos hasta aniquilarlos”». [12] Y los demás profetas vaticinaban lo mismo: «Ataque usted a Ramot de Galaad y vencerá, porque el SEÑOR la entregará en manos de Su Majestad». [13] Ahora bien, el mensajero que había ido a llamar a Micaías le advirtió: ―Mira, los demás profetas a una voz predicen el éxito del rey. Habla favorablemente, para que tu mensaje concuerde con el de ellos. [14] Pero Micaías repuso: ―Tan cierto como que el SEÑOR vive, le anunciaré al rey lo que el SEÑOR me diga. [15] Cuando compareció ante el rey, este le preguntó: ―Micaías, ¿debemos ir a la guerra contra Ramot de Galaad o no? ―Ataque y vencerá —contestó él—, porque el SEÑOR la ha entregado en manos de Su Majestad. [16] El rey le reclamó: ―¿Cuántas veces debo hacerte jurar que no me digas nada más que la verdad en el nombre del SEÑOR? [17] Ante esto, Micaías concedió: ―Vi a todo Israel esparcido por las colinas como ovejas sin pastor. Y el SEÑOR dijo: “Esta gente no tiene amo. ¡Que cada cual se vaya a su casa en paz!”. [18] El rey de Israel le dijo a Josafat: ―¿No te dije que jamás me profetiza nada bueno y que solo me anuncia desastres? [19] Micaías prosiguió: ―Por lo tanto, oiga usted la palabra del SEÑOR: vi al SEÑOR sentado en su trono con todo el ejército del cielo alrededor de él, a su derecha y a su izquierda. [20] Y el SEÑOR dijo: “¿Quién seducirá a Acab para que ataque a Ramot de Galaad y vaya a morir allí?”. »Uno sugería una cosa y otro sugería otra. [21] Por último, un espíritu se adelantó, se puso delante del SEÑOR y dijo: “Yo lo seduciré”. “¿Por qué medios?”, preguntó el SEÑOR. [22] »Y aquel espíritu respondió: “Saldré y seré un espíritu mentiroso en la boca de todos sus profetas”. Entonces el SEÑOR ordenó: “Ve y hazlo así, que tendrás éxito en seducirlo”. [23] »Así que ahora el SEÑOR ha puesto un espíritu mentiroso en la boca de todos estos profetas suyos. El SEÑOR ha decretado para usted la calamidad. [24] Al oír esto, Sedequías, hijo de Quenaná, se levantó y le dio una bofetada a Micaías. ―¿Por dónde se fue el espíritu del SEÑOR cuando salió de mí para hablarte? —le preguntó. [25] Micaías contestó: ―Lo sabrás el día en que andes de escondite en escondite. [26] Entonces el rey de Israel ordenó: ―Tomen a Micaías y llévenselo a Amón, el gobernador de la ciudad, y a Joás, mi hijo. [27] Díganles que les ordeno que lo echen en la cárcel y solo le den pan y agua, hasta que yo regrese sin contratiempos. [28] Micaías manifestó: ―Si regresa en paz, el SEÑOR no ha hablado por medio de mí. ¡Tomen nota todos ustedes de lo que estoy diciendo! [29] El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, marcharon juntos contra Ramot de Galaad. [30] Allí el rey de Israel le dijo a Josafat: «Yo entraré a la batalla disfrazado, pero tú te pondrás tu traje real». Así que el rey de Israel se disfrazó y entró al combate. [31] Pero el rey de Aram les había ordenado a sus treinta y dos comandantes de los carros de combate: «No luchen contra nadie, grande o pequeño, salvo contra el rey de Israel». [32] Cuando los comandantes de los carros vieron a Josafat, pensaron: «Sin duda, este es el rey de Israel». Así que se volvieron para atacarlo; pero Josafat gritó. [33] Entonces los comandantes de los carros vieron que no era el rey de Israel y dejaron de perseguirlo. [34] Sin embargo, alguien disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel entre las piezas de su armadura. El rey le ordenó al que conducía su carro: «Da la vuelta y sácame del campo de batalla, pues me han herido». [35] Todo el día arreció la batalla y al rey se le mantuvo de pie en su carro frente a los arameos. Pero la sangre de su herida no dejaba de correr por el piso del carro; esa misma tarde Acab murió. [36] Ya se ponía el sol cuando por todo el ejército se difundió un clamor: «Cada hombre a su ciudad. ¡Todo el mundo a su tierra!». [37] Así que el rey murió y fue llevado a Samaria donde lo sepultaron. [38] Lavaron el carro en un estanque de Samaria, donde se bañaban las prostitutas, y los perros lamieron la sangre, tal como lo había declarado la palabra del SEÑOR. [39] Los demás acontecimientos del reinado de Acab, incluso todo lo que hizo, el palacio que construyó e incrustó de marfil y las ciudades que fortificó, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. [40] Acab murió, y su hijo Ocozías lo sucedió en el trono. [41] Josafat, hijo de Asá, comenzó a reinar en Judá en el cuarto año de Acab, rey de Israel. [42] Josafat tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar y reinó en Jerusalén veinticinco años. El nombre de su madre era Azuba, hija de Siljí. [43] Siguió el buen ejemplo de su padre Asá y nunca se desvió de él, sino que hizo lo que agrada al SEÑOR. Sin embargo, no se quitaron los altares paganos, de modo que el pueblo siguió ofreciendo allí sacrificios e incienso quemado. [44] Josafat también vivió en paz con el rey de Israel. [45] Los demás acontecimientos del reinado de Josafat, lo que llevó a cabo y sus proezas militares, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá. [46] Libró la tierra del resto de los hombres que practicaban la prostitución en los santuarios, los cuales se habían quedado allí incluso después del reinado de su padre Asá. [47] En aquel tiempo no había rey en Edom, sino que gobernaba un regente. [48] Por esos días Josafat construyó una flota mercante para ir a Ofir por oro, pero nunca llegaron a zarpar, pues naufragaron en Ezión Guéber. [49] Entonces Ocozías, hijo de Acab, le dijo a Josafat: «Deja que mis hombres naveguen con tus hombres». Pero Josafat no se lo permitió. [50] Josafat murió y fue sepultado con sus antepasados en la ciudad de su antepasado David; su hijo Jorán lo sucedió en el trono. [51] Ocozías, hijo de Acab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria en el año diecisiete de Josafat, rey de Judá, y reinó dos años en Israel. [52] Pero hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, porque siguió el ejemplo de su padre y de su madre, y de Jeroboán, hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel. [53] Sirvió y adoró a Baal, y provocó a ira al SEÑOR, Dios de Israel, tal como lo había hecho su padre.
