John 3 - Biblia de Estudio MacArthur

3:1 fariseos. Véase nota en Mateo 3:7. Es probable que la palabra “fariseo” se derive de un vocablo hebreo que significa “separar” y por esa razón se puede traducir “los apartados”. No eran separatistas en el sentido que se aislaran de la sociedad, sino en sentido puritano, es decir, mantenían un gran celo por la pureza ritual y ceremonial de acuerdo con la ley mosaica así como sus propias tradiciones que añadían a la legislación del AT. Aunque su origen se desconoce, parece que surgieron como una ramificación del grupo conocido como hasidim o “los piadosos” durante la era de los Macabeos. Procedían por lo general de la clase media judía y casi todos eran laicos (hombres de negocios) antes que sacerdotes o levitas. Representaban el núcleo ortodoxo del judaísmo y ejercían una gran influencia sobre las personas comunes en Israel. Según Josefo, existían unos seis mil fariseos en el tiempo de Herodes el Grande. Jesús los condenó por su concentración excesiva en los aspectos exteriores de la religión (reglas y regulaciones) antes que en la transformación espiritual interna (vv. 3, 7). Nicodemo. Aunque Nicodemo era un fariseo, su nombre era de origen griego y significa “victorioso sobre el pueblo”. Era un fariseo destacado y miembro del sanedrín (“un principal entre los judíos”). No se conocen detalles sobre su trasfondo familiar. En algún momento de su vida llegó a creer en Jesús (7:50–52) y arriesgó su propia vida y reputación al colaborar para que el cuerpo de Jesús recibiera un funeral decente (19:38–42). un principal entre los judíos. Esta es una referencia al sanedrín (vea la nota sobre Mt. 26:59), la principal entidad gubernamental de los judíos en Palestina. Era la “corte suprema” de los judíos o el concilio superior de la época y es probable que hubiera adquirido su preponderancia política durante el período persa. En tiempos del NT, el sanedrín estaba conformado por el sumo sacerdote (presidente), los principales de los sacerdotes, los ancianos (cabezas de familia) y los escribas, para un total de setenta y un miembros. El método de nombramiento era tanto hereditario como político. Ejercía la jurisdicción tanto civil como penal de acuerdo con la ley judía. Sin embargo, los casos de pena capital requerían la sanción del procurador romano (18:30–32). Después del año 70 d.C. y la destrucción de Jerusalén, el sanedrín fue abolido y reemplazado por la bet din (tribunal del juicio), conformada por escribas cuyas decisiones solo poseían autoridad moral y religiosa.
3:1–10 Esta sección que abarca el diálogo de Jesús con Nicodemo puede dividirse en tres partes: 1) la consulta de Nicodemo a Jesús (vv. 1–3), 2) el conocimiento íntimo que Jesús tenía de Nicodemo (vv. 4–8) y 3) la reconvención de Jesús a Nicodemo (vv. 9, 10).
3:1–21 La historia de Jesús y Nicodemo refuerza los temas de Juan: Jesús como el Mesías y el Hijo de Dios (aspecto apologético), así como el hecho de que Él vino a ofrecer salvación a los hombres (aspecto evangelístico). El pasaje de Juan 2:23, 24 sirve en realidad como la introducción a la historia de Nicodemo, ya que el capítulo 3 constituye una evidencia tangible de la capacidad de Jesús para discernir y conocer a fondo el corazón de los hombres, lo cual demuestra a su vez la deidad de Jesús. Aquí Jesús también presenta el plan de salvación Dios a Nicodemo, y muestra que Él es el mensajero principal de Dios cuya obra de redención hace realidad la salvación prometida a su pueblo (v. 14). El capítulo puede dividirse en dos secciones: 1) el diálogo de Jesús con Nicodemo (vv. 1–10) y 2) el discurso de Jesús sobre el plan de salvación de Dios (vv. 11–21).
3:2 vino a Jesús de noche. Mientras algunos piensan que la visita nocturna de Nicodemo representaba la oscuridad espiritual de su corazón (cp. 1:5; 9:4; 11:10; 13:30) o que hubiera decidido venir a esa hora porque tendría más tiempo disponible con Jesús para conversar sin apuros, quizá la razón más lógica radica en el hecho de que, como principal entre los judíos, Nicodemo tenía temor de las consecuencias que le traería una asociación pública con Jesús. Prefirió la noche para tener un encuentro clandestino con Jesús antes que arriesgar el beneplácito de sus colegas fariseos, entre los cuales Jesús no fue muy popular.
3:3 naciere de nuevo. La frase literal significa “nacido de lo alto”. Jesús respondió una pregunta que Nicodemo ni siquiera hizo. Él leyó su corazón y fue directo al meollo del problema, a saber, su necesidad de transformación o regeneración espiritual que solo puede producir el Espíritu Santo. El nuevo nacimiento es un acto de Dios por el cual vida eterna es impartida al creyente (2 Co. 5:17; Tit. 3:5; 1 P. 1:3; 1 Jn. 2:29; 3:9; 4:7; 5:1, 4, 18). Según Juan 1:12, 13 “nacer de nuevo” también corresponde a la idea de “ser hechos hijos de Dios” mediante la confianza en el nombre del Verbo encarnado. no puede ver el reino de Dios. En contexto, esta es ante todo una referencia a la participación en el reino milenario al final de los tiempos, algo que los fariseos y otros judíos anticipaban con fervor. Puesto que los fariseos creían en lo sobrenatural, resulta comprensible que esperaran con mucho anhelo la venida de la resurrección profetizada de los santos y la institución del reino mesiánico (Is. 11:1–16; Dn. 12:2). Su problema era que estaban convencidos de que el simple hecho de poseer cierto linaje físico y guardar una serie de mandamientos religiosos externos, los calificaba para tener entrada al reino sin la transformación espiritual que necesitaban y que Jesús tanto les recalcó (cp. 8:33–39; Gá 6:15). La venida del reino al final de los tiempos puede describirse como la “regeneración” del mundo creado (Mt. 19:28), pero la regeneración del individuo se requiere antes del fin del mundo para que sea posible la entrada al reino del Mesías.
3:4 Como maestro, Nicodemo entendía el método rabínico de usar lenguaje figurado para enseñar verdad espiritual. Él meramente estaba retomando el simbolismo de Jesús.
3:5 naciere de agua y del Espíritu. Jesús no se refería aquí a agua literal, sino a la necesidad de purificación y limpieza (p. ej. Ez. 36:24–27). Casi siempre que el agua se emplea en sentido figurado en el AT, se refiere a renovación o limpieza espiritual, en especial si se presenta en conjunción con “espíritu” (Nm. 19:17–19; Sal. 51:9, 10; Is. 32:15; 44:3–5; 55:1–3; Jer. 2:13; Jl. 2:28, 29). De este modo, Jesús hizo referencia al lavamiento o purificación espiritual del alma que es obrado por el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios en el momento de la salvación (cp. Ef. 5:26; Tit. 3:5), un requisito básico y previo para pertenecer a su reino.
3:8 El viento sopla de donde quiere. Jesús quiso dar a entender que así como el viento no puede ser controlado ni entendido por los seres humanos aunque ellos puedan ser testigos de sus efectos, lo mismo sucede con el Espíritu Santo. Él no puede ser controlado o entendido, pero la prueba de su obra es evidente. Allí donde obra el Espíritu, existen evidencias innegables e inequívocas.
3:10 maestro. En el original griego, el uso del artículo definido en “el maestro” indica que Nicodemo era un maestro y pedagogo de mucho renombre en la nación de Israel, una autoridad religiosa con gran prestigio y excelencia. Disfrutaba de una posición privilegiada entre los rabinos o maestros de su tiempo. La respuesta de Jesús subrayó la ruina espiritual de la nación en ese momento, ya que ni siquiera uno de los maestros judíos más sobresalientes podía reconocer esta enseñanza sencilla sobre limpieza y transformación espiritual que se basaba por completo en el AT (cp. el v. 5). El efecto final consistió en mostrar que los aspectos externos de la religión pueden tener un efecto mortífero en la percepción espiritual de las personas.
3:11 no recibís nuestro testimonio. El plural se refiere al “sabemos” del v. 2, donde Nicodemo hablaba en representación de su nación Israel. Jesús respondió en el v. 11 como si se dirigiera a Israel para indicar que la incredulidad de Nicodemo era típica de la nación como un todo.
3:11, 12 Jesús se enfocó en la noción de que la incredulidad es causa de la ignorancia. La razón verdadera por la que Nicodemo no pudo entender las palabras de Jesús no tenía que ver con su intelecto, sino que fue su incapacidad o indisposición para creer el testimonio de Jesús.
3:11–21 El enfoque de estos versículos se aparta de Nicodemo para centrarse en el discurso de Jesús acerca del significado verdadero de la salvación. La palabra clave en la sección es “creer”, y se conjuga siete veces en estos versículos. El nuevo nacimiento debe ser apropiado por un acto de fe. En tanto que los vv. 1–10 están centrados en la iniciativa divina en la salvación, vv. 11–21 recalcan la importancia de la reacción humana a la obra de Dios en regeneración. En los vv. 11–21, la sección puede dividirse en tres partes: 1) el problema de la incredulidad (vv. 11, 12), 2) la respuesta a la incredulidad (vv. 13–17) y 3) los resultados de la incredulidad (vv. 18–21).
3:13 Nadie subió al cielo. Este versículo contradice lo que otros sistemas religiosos reclaman como sus propias fuentes de revelación especial de parte de Dios. Jesús insistió en que nadie ha subido al cielo y regresado para hablar sobre cosas celestiales (cp. 2 Co. 12:1–4). El cielo fue su morada permanente antes de su encarnación, por esa razón Él es el único que posee conocimiento verdadero en todo lo relacionado con la sabiduría celestial (cp. Pr. 30:4).
3:14 así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. Cp. 8:28; 12:32, 34; 18:31, 32. Esta es una predicción velada de la muerte de Jesús en la cruz. Jesús se refirió a la historia de Números 21:5–9 donde los israelitas que fijaron su mirada en la serpiente levantada por Moisés fueron sanados. El punto de esta ilustración o analogía radica en el hecho de ser “levantado”. Así como Moisés levantó la serpiente sobre el asta para que todos los que la vieran pudieran preservar su vida física, quienes fijan su mirada en Cristo, quien fue “levantado” en la cruz, vivirán tanto espiritual como eternamente.
3:15 vida eterna. Esta es la primera de diez referencias a “vida eterna” en el Evangelio de Juan, y este concepto aparece unas cincuenta veces en el NT. Vida eterna no se refiere solo a cantidad eterna de tiempo, sino a cualidad divina de vida. El significado literal es “vida del mundo venidero” y se refiere por ende a la resurrección y la existencia celestial en gloria y santidad perfectas. Para los creyentes en el Señor Jesús esta vida es experimentada antes de su llegada al cielo. Esta “vida eterna” es en esencia nada menos que participación en la vida eterna de la Palabra viva, Jesucristo. Es la vida de Dios en cada creyente que solo se manifestará a plenitud después de la resurrección (Ro. 8:19–23; Fil. 3:20, 21).
3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo. La misión del Hijo es motivada por el amor supremo de Dios hacia el “mundo” malvado y pecaminoso de seres humanos (cp. 6:32, 51; 12:47; vea la nota sobre 1:9; vea la nota sobre Mt. 5:44, 45) que se encuentran en rebelión contra Él. La expresión “de tal manera” resalta la intensidad o grandeza de su amor. El Padre entregó a su Hijo único para que muriera en beneficio y representación de hombres pecadores (vea la nota sobre 2 Co. 5:21). vida eterna. Vea la nota sobre el v. 15; cp. 17:3; 1 Jn. 5:20.
3:18 creído en el nombre. La frase literal (“creer al entrar en el nombre”) significa mucho más que un asentimiento intelectual de las afirmaciones del evangelio. Incluye confianza y compromiso con Cristo como Señor y Salvador que traen como resultado el recibir una nueva naturaleza (v. 7) que a su vez produce cambio verdadero en el corazón y obediencia al Señor (vea las notas sobre 2:23–25).
3:22 a la tierra de Judea. Mientras el episodio anterior con Nicodemo tuvo lugar en Jerusalén (2:23), que era parte de Judea, esta frase significa que Jesús se dirigió a las áreas rurales de aquella región. bautizaba. En 4:2 se explica que Jesús mismo no bautizaba, sino que sus discípulos estaban encargados de realizar esta labor.
3:22–36 Esta sección constituye el último testimonio de Juan el Bautista acerca de Cristo en este Evangelio. Con la mengua de su ministerio, el ministerio de Jesús pasó a ocupar su lugar de preeminencia. A pesar del hecho de que Juan el Bautista gozó de fama en gran parte de Israel y recibió la aceptación generalizada por parte de las personas comunes en el territorio, así como entre los desterrados sociales, su testimonio acerca de Jesús fue rechazado, en especial por los líderes de Israel (cp. Mt. 3:5–10; Lc. 7:29).
3:23 Enón, junto a Salim. La ubicación exacta de esta referencia es discutible. La frase puede hacer referencia a Salim en las cercanías de Siquem o a Salim que se encuentra unos 10 km al S de Bet-seán. Ambas poblaciones se encuentran en la región de Samaria. Enón es la transliteración de un vocablo heb. que significa “fuentes” y los dos lugares mencionados contaban con abundancia de agua (“había allí muchas aguas”).
3:24 Juan no había sido aún encarcelado. Esto presenta otra indicación de que el apóstol Juan complementó los Evangelios sinópticos al suministrar información adicional que ayuda a entender mejor los movimientos de Juan el Bautista y Jesús (vea la Introducción). En Mateo y Marcos, la tentación de Cristo viene seguida por el encarcelamiento de Juan. Con esta frase, Juan el apóstol llena el espacio existente entre el bautismo y la tentación de Jesús y el encarcelamiento de Juan el Bautista.
3:25 hubo discusión. Es probable que la discusión tuviera que ver con la relación de los ministerios bautismales de Juan y Jesús frente a las prácticas de purificación de los judíos a que se hace alusión en 2:6. No obstante, el verdadero motivo subyacente se centraba en una preocupación de los discípulos de Juan en el sentido que Jesús fuera su competencia.
3:25–36 Esta sección puede dividirse en tres partes que resaltan la importancia de lo que ocurría en relación con el ministerio de Jesús y el de Juan: 1) Juan el Bautista constituyó el fin de la era antigua (vv. 25–29), 2) la transición al ministerio de Jesús (v. 30) y 3) el ministerio de Jesús como el principio de la nueva era (vv. 31–36). En lugar de sentir celos, Juan exhibió fidelidad y humildad ante la superioridad de la persona y el ministerio de Jesús.
3:26 todos vienen a él. El conflicto potencial entre Juan y Jesús aumentó por el hecho de que ambos ejercían un ministerio activo con relativa proximidad. Puesto que el bautismo se menciona en los v. 22, es posible que Jesús haya estado cerca de Jericó en los afluentes del Jordán, mientras que Juan bautizaba en Enón a poca distancia hacia el N. Los seguidores de Juan se sintieron incómodos por el hecho de que muchos se agolpaban ahora para acudir a Jesús como antes lo habían hecho para oír a Juan.
3:27 si no le fuere dado del cielo. Este versículo recalca la autoridad soberana de Dios en la concesión de oportunidades ministeriales y de servicio (cp. 1 Co. 4:7; 15:10).
3:29 esposo… amigo del esposo. Juan comunicó con claridad su propia manera de entender la función que fue llamado a ejercer, mediante el uso de una parábola. El “amigo del esposo” era el equivalente antiguo del padrino de bodas, y según se acostumbraba en Judea era responsable de coordinar los detalles y presidir sobre la celebración (las bodas en Galilea eran un poco diferentes). El mayor deleite de este amigo era observar que la ceremonia se realizara sin inconvenientes. Lo más probable es que Juan aludiera a pasajes del AT en los que se presenta al Israel fiel como la nación desposada por el Señor (Is. 62:4, 5; Jer. 2:2; Os. 2:16–20).
3:31, 32 sobre todos. Estos versículos consolidan varios temas de todo el capítulo. A partir del contexto inmediato, Juan explicó por qué Jesús el Verbo encarnado debía crecer hasta ser el más grande de todos: porque solo Él viene “de arriba” (su origen celestial), por ende es el único que “es sobre todos”. El término griego que se traduce “sobre todos” recuerda el v. 3, donde el nuevo nacimiento “de lo alto” solo puede experimentarse por fe en aquel quien es “de arriba”. A diferencia de Él, todos los demás son “de la tierra” finitos y limitados por naturaleza. En el contexto inmediato, Juan el Bautista tenía que menguar (v. 30) porque era “de la tierra” y pertenecía a la tierra. Aunque llamó al arrepentimiento y el bautismo, Juan no podía revelar el consejo celestial como Jesús, quien era Dios hecho hombre.
3:31–36 En estos versículos Juan el Bautista presentó cinco razones para reconocer la superioridad de Cristo sobre él: 1) Cristo era de origen celestial (v. 21), 2) Cristo conocía lo verdadero por experiencia propia y de primera mano (v. 32), 3) el testimonio de Cristo siempre estuvo de acuerdo con Dios (v. 33), 4) Cristo experimentó el Espíritu Santo de una forma ilimitada (v. 34) y 5) Cristo era supremo porque el Padre en su soberanía le había concedido tal preponderancia a Él (v. 35).
3:34 el Espíritu por medida. Dios dio el Espíritu al Hijo sin límite alguno (1:32, 33; Is. 11:2; 42:1; 61:1).
3:36 Esto constituye una culminación apropiada para el capítulo. Juan el Bautista presentó dos alternativas: fe genuina y desobediencia desafiante. Así puso en primer plano la amenaza real de un juicio inminente. Mientras Juan pasaba a segundo plano, ofreció una invitación a depositar la fe en el Hijo y expresó con claridad la consecuencia inevitable de negarse a creer en Jesús: “la ira de Dios”.

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