John 9 - Biblia de Estudio MacArthur
9:1–13 Jesús realizó el milagro de volver a crear los ojos de un hombre que había nacido con ceguera congénita (v. 1). Esta sanidad tiene cuatro aspectos importantes: 1) el problema que precipitó (v. 1), 2) el propósito de que el hombre naciera ciego (vv. 2–5), 3) el poder que lo sanó (vv. 6, 7) y 4) la perplejidad de las personas que vieron la sanidad (vv. 8–13).
9:2 ¿quién pecó…? Aunque el pecado puede ser una causa importante del sufrimiento, como lo indican con claridad las Escrituras (vea 5:14; Nm. 12; 1 Co. 11:30; Stg. 5:15), este no es siempre el caso (vea Job; 2 Co. 12:7; Gá 4:13). Los discípulos supusieron, como la mayoría de palestinos de su tiempo, que el pecado era la causa principal, si acaso no exclusiva, de todo sufrimiento. No obstante, en este caso particular Jesús dejó en claro que el pecado personal no era la razón de la ceguera (vea el v. 3).
9:3 Jesús no negó la conexión general que existe entre pecado y sufrimiento, pero refutó la idea de que ciertos actos personales de pecado fueran la causa directa. La sabiduría y los propósitos de Dios tienen un papel importante en estos asuntos, como se ve muy bien en Job 1, 2.
9:4 entre tanto que el día dura. Jesús quiso decir mientras Él siguiera en la tierra con sus discípulos. La frase no significa que de algún modo Jesús dejara de ser la luz del mundo tan pronto ascendiera, sino que la luz brillaría con mayor fulgor entre los hombres mientras Él estuviera en la tierra dedicado a hacer la voluntad del Padre (cp. 8:12). la noche viene. Vea las notas sobre 1:4, 5; 1 Jn. 1:5–7. Este período de tinieblas se refiere aquí al tiempo en el que Jesús permaneció separado de sus discípulos durante su crucifixión (v. 5).
9:5 luz soy del mundo. Vea la nota sobre 8:12; cp. 1:5, 9; 3:19; 12:35, 46. Jesús fue la luz del mundo no solo en sentido espiritual, sino que también suministró los medios físicos para impartir luz a este hombre ciego.
9:6 hizo lodo con la saliva. Como lo había hecho en un principio al crear seres humanos del polvo de la tierra (Gn. 2:7), Jesús pudo haber utilizado el lodo para moldear un par de ojos nuevos.
9:7 a lavarte en el estanque de Siloé. El término “Siloé” significa “enviado” en hebreo. El estanque de Siloé se encontraba al SE de Jerusalén. Recibía su agua a través de un canal (el túnel de Ezequías) que transportaba agua desde el manantial de Gihón en el valle del Cedrón. Puede identificarse también con el “estanque de abajo” o “estanque viejo” en Isaías 22:9, 11. El agua que se utilizaba como ofrenda en los rituales de la fiesta de los tabernáculos se sacaba de este estanque (vea las notas sobre 7:37–39).
9:8, 9 En tiempos antiguos, deformidades físicas severas como la ceguera congénita sentenciaban a una persona a mendigar como único medio de sustento (vea Hch. 3:1–7). El cambio drástico en el hombre sanado hizo que muchos en su incredulidad se convencieran de que no había nacido ciego.
9:13 Llevaron. Esto se refiere a “los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego” (v. 8). ante los fariseos. Lo más probable es que decidieron hacer esto porque el milagro había ocurrido en el día de reposo (v. 14), y las personas sabían que los fariseos siempre tenían una reacción negativa en contra de los que infringían el día de reposo (cp. 5:1–15). Las personas también quería recibir de su sinagoga local y de sus líderes religiosos alguna orientación sobre lo sucedido.
9:13–34 Esta sección en la historia de la sanidad del ciego revela algunas características vitales de la incredulidad voluntariosa: 1) el incrédulo establece parámetros falsos; 2) el incrédulo siempre quiere más evidencia pero nunca le basta; 3) el incrédulo realiza una investigación sesgada con base en su propia subjetividad; 4) el incrédulo rechaza los hechos, y 5) el incrédulo es egocéntrico. Juan incluyó esta sección en el diálogo de los fariseos con el ciego por dos razones básicas: 1) el diálogo demuestra en detalle el carácter de los que son incrédulos por determinación y voluntad propia, y 2) la historia confirma la primera escisión entre la sinagoga y los nuevos seguidores de Cristo. El hombre ciego fue la primera persona que se sabe fue expulsada de la sinagoga porque eligió seguir a Cristo (vea 16:1–3).
9:16 no procede de Dios. Su razonamiento pudo ser que como Jesús había violado su interpretación de la ley sobre el día de reposo, Él no podría ser el verdadero profeta prometido de Dios (Dt. 13:1–5). disensión. En otra ocasión anterior las multitudes se dividieron por su diferencia de opinión en cuanto a Jesús (7:40–43), aquí las autoridades también se dividieron por lo mismo.
9:17 Que es profeta. En tanto que el ciego vio con claridad que Jesús era más que un simple hombre, los fariseos obstinados que vieron con sus propios ojos la situación, tenían ceguera espiritual total con respecto a la verdad (vea el v. 39). En la Biblia la ceguera es una metáfora de las tinieblas espirituales es decir, la incapacidad de discernir a Dios o su verdad (2 Co. 4:3–6; Col. 1:12–14).
9:18 llamaron a los padres. Aunque los vecinos podrían equivocarse en cuanto a la identidad del hombre, los padres sabrían si en realidad era su hijo. Las autoridades consideraban que el testimonio del hombre sanado carecía de valor.
9:24 Da gloria a Dios. Esto significa que las autoridades querían que el hombre tuviera el valor de admitir la supuesta verdad de que Jesús era un pecador porque transgredía sus tradiciones y amenazaba su influencia (cp. Jos. 7:19). sabemos que ese hombre es pecador. Existió suficiente unanimidad entre las autoridades religiosas para concluir que Jesús era un pecador (cp. 8:46). Debido a esta opinión predeterminada, rehusaron aceptar cualquier testimonio a favor de la autenticidad del milagro.
9:27 Con el fin de dejar en evidencia la hipocresía de ellos, el hombre sanado recurrió al sarcasmo al preguntar si también querían ser discípulos de Jesús.
9:28 Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. En este punto, la reunión degeneró en una batalla campal de gritos e insultos. La perspicacia del hombre sanado había expuesto el sesgo injustificado de sus inquisidores. En lo que competía a las autoridades, el conflicto entre Jesús y Moisés era irreconciliable. Si el hombre sanado defendía a Jesús, esa defensa solo podía significar que era un discípulo de Jesús.
9:30 El hombre sanado demostró tener mayor agudeza espiritual y sentido común que todas las autoridades religiosas que se sentaron a juzgarlo a él y a Jesús. Su vivacidad penetrante dejó a la vista de todos la incredulidad y la irracionalidad de sus jueces. Según su lógica, un milagro tan extraordinario solo podía indicar que Jesús era de Dios, porque los judíos creían que Dios responde en proporción a la rectitud de quien le ora (vea Job 27:9; 35:13; Sal. 66:18; 109:7; Pr. 15:29; Is. 1:15; cp. 14:13, 14; 16:23–27; 1 Jn. 3:21, 22). La grandeza del milagro solo podía indicar que Jesús en realidad venía de parte de Dios.
9:34 ¿y nos enseñas a nosotros? Los fariseos estaban encolerizados con el hombre y su enojo les impidió ver la agudeza penetrante que había demostrado. La frase también reveló su desconocimiento de las Escrituras, porque el AT enseñaba que la era mesiánica venidera sería evidenciada por la restauración de la vista a los ciegos (Is. 29:18; 35:5; 42:7; cp. Mt. 11:4, 5; Lc. 4:18, 19).
9:35 ¿Crees tú…? Jesús invitó al hombre a depositar su confianza en aquel que reveló Dios a la humanidad. Jesús dio gran importancia al reconocimiento público de quién era Él y a la confesión de fe en Él (Mt. 10:32; Lc. 12:8). Hijo de Dios. Esto debe traducirse aquí “Hijo del Hombre” (cp. 1:51; 3:13, 14; 5:27; 6:27, 53, 62; 8:28).
9:35–41 Mientras que los vv. 1–34 trata la restauración de la vista del hombre ciego por parte de Jesús, los vv. 35–41 muestra cómo Jesús le trajo también la “visión” espiritual.
9:36 Señor. Aquí la palabra “Señor” no debe entenderse como una indicación de que el hombre entendiera la deidad de Jesús, sino como una manera respetuosa de dirigirse a Él. Vea también el v. 38. Puesto que el ciego nunca había visto a Jesús (v. 7) ni se había encontrado con Él desde que fue al estanque, al principio él no reconoció a Jesús como aquel que lo había sanado.
9:39 Para juicio. No que su propósito fuera condenar, sino antes salvar (12:47; Lc. 19:10), aunque la salvación de algunos implica no obstante la condenación de otros (vea las notas sobre 3:16–21). La última parte de este versículo es tomada de Isaías 6:10; 42:19 (cp. Mr. 4:12). los que no ven. Aquellos que saben que están en tinieblas espirituales. los que ven. Se refiere en sentido irónico a los que piensan que están en la luz mas no lo están (cp. Mr. 2:17; Lc. 5:31).
9:40 ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Al parecer, Jesús encontró al hombre en un lugar público (v. 35), donde los fariseos le pudieron escuchar.
9:41 vuestro pecado permanece. Jesús se refería en particular al pecado de incredulidad y rechazo a Él como Mesías e Hijo de Dios. Si ellos reconocieran su perdición y tinieblas para rogar que les fuera dada la luz espiritual, ya no serían culpables del pecado de incredulidad hacia Cristo. No obstante, al seguir satisfechos y convencidos de que su oscuridad era luz, persistieron en rechazar a Cristo y su pecado quedó sin perdonar. Vea la nota sobre Mateo 6:22, 23.
